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La noche del 28 de mayo fue tan mágica que ni siquiera nos hemos recuperado todavía, ¡y realmente no queremos recuperarnos! Comprendemos que haya gente que no quiera que se desvelen los misterios del Adagio Tour, por tanto rogamos a aquellos interesados en mantener la intriga que no sigan leyendo este artículo.
Casi en punto, entró en el escenario del Palacio de Congresos del Campo de las Naciones el Coro Nur y la Symphonic Film Orchestra de Madrid, donde empezó el característico sonido de afinación de instrumentos que nos transportó de inmediato a un nuevo mundo. Una inquietante mirada nos observaba desde una proyección de pantalla y un penetrante aroma de incienso nos sumergió en el mundo que Mónica ha creado para esta ocasión.
Después entró Pepe Herrero con su larga melena, y comenzó a sonar la pieza “El despertar”, composición que, acompañada de unas imágenes donde se nos presentaba a Alma, una frágil muñequita que nos llevará de la mano toda la noche, nos puso de entrada los pelos de punta. Acto seguido, entró en escena nuestra Mónica, arropada por unos inoportunos pero cariñosos aplausos. Sonaban los acordes de “Europa”, canción con la que Mónica ha demostrado que lo mejor de sí misma siempre está por venir.
En este primer bloque pudimos disfrutar de “Inmensidad”, “Desátame”, “Qué Imposible” y “Usted”. Precisamente fue en las tres últimas donde los nuevos arreglos brillaron con todo su esplendor. “Desátame” fue una gran sorpresa, no podíamos creer lo bien que queda esa canción con un tinte más clásico. “Qué Imposible” se convirtió en una especie de moderno tango y “Usted”, que a pesar de conocerla ya, no dejó de impactarnos la fuerza de la orquestación y los coros.
Tras un breve interludio, con más imágenes de las vivencias de Alma, Mónica nos canta “Empiezo A Recordarte” casi al oído, de forma íntima y emocionante hasta para ella misma. Luego llegó “Sobreviviré”, con el que Mónica volvió a conseguir que gran parte del público se pusiera en pie. Los que no se pusieron en pie y no gritaron, fue porque prefirieron llevar sus emociones interiormente y estar más en consonancia con el lugar y el tipo de evento en el que estaban, pero se vieron más de una y más de dos lágrimas caer aquella noche.
“Idilio” conservó ese espíritu hipnótico que la caracteriza, aunque esto se vio potenciado por un matiz operístico que nos volvió a poner los pelos de punta. Justo después pudimos comprobar que “Todo Mentira” quedó perfecta en su tránsito hacia lo clásico, disipando cualquier duda que pudiéramos tener. Un nuevo interludio nos llevó al mundo de Alma, y ya no podíamos evitar identificarnos con ella y sentir como nuestras sus penas e inquietudes.
Después llegó una favorita de los fans, una joya rescatada de “Minage” llamada “Siempre Fuiste Mío”, que hizo olvidar nuevamente al respetable dónde se encontraba, y el auditorio pareció venirse abajo. Si la actuación en Fama nos dejó algo fríos, algo que la misma Mónica comparte, “Kambalaya” dentro del contexto de la gira, con el nuevo y glamouroso vestuario y con unos arreglos mucho más largos, consiguió hechizarnos y transportarnos a las “mil y una noches”.
En este momento es cuando Mónica se dirige a nosotros y nos agradece a todos la paciencia y el acogimiento recibido después de tantos años de ausencia, y sus palabras nos emocionan a todos. Nos presenta al director y a todos los componentes de la orquesta y el coro que la acompañan, y nos explica el por qué del Adagio Tour.
Seguidamente, y con sonidos de clavicordio llegó una canción de “Palabra De Mujer” que hacía muchos años que no podíamos disfrutar en directo (diez, exactamente), “Ámame O Déjame”. Luego, con un traje dorado que cortó nuestra respiración, disfrutamos de un fin de fiesta apoteósico: “Amor Y Lujo”, con unos arreglos que nos hicieron vibrar desde el dedo pulgar del pie hasta el último pelo de la cabeza. Después se produjo el último leitmotive, “El reencuentro”, donde asistimos efectivamente a la reunión de Mónica con su alter ego Alma, y si alguien quedaba sin llorar, desde luego lo hizo en aquel momento.
En resumen, Mónica se entregó al 100% en un concierto inolvidable, donde el público se volcó con ella (quizás en exceso, dado el tipo de evento que era). Esta gira pasará, sin duda, a la Historia de la Música en este país, que esperamos que reconozca la categoría de una artista que no para de evolucionar y de ofrecer, tanto a sus admiradores como a sus detractores, material de calidad y un espíritu de sacrificio y superación personal dignos de elogio.
Mil gracias a Mónica Naranjo por brindarnos, una vez más, un ARTE que nos emociona, nos hace sentir vivos y que efectivamente la confirma en el Olimpo del panorama musical mundial.
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