Hollywood es el plató de su nueva entrega. Las canciones y la comedia son, junto a un piano, los atractivos de su nuevo espectáculo, «Madame Noir»
La coleta bicolor ha pasado a la historia. Igual que la belleza explosiva. Ahora manda una sutil y atractiva pose sensual que le sirve para cubrir a su nuevo personaje, madame Noir. Se trata de la protagonista de un concepto inédito que Mónica Naranjo gestó de forma exitosa en mayo para regresar a los escenarios. Madame Noir es también el nombre de la función. Con una duración de dos horas, la crítica garantiza el entretenimiento, a la vez que avisa al público vergonzoso que se abstenga de levantar la mano mientras dure.
-Estrena disco, personaje y espectáculo, no para...
-Cada día estoy más segura de la que la música es una constante evolución. Madame Noir es algo que tenía en la agenda desde hace tiempo, pero nunca pensé que terminaría siendo así.
-¿Se le puede colgar una etiqueta concreta?
-Ante todo es un concierto, pero a la vez una comedia con tintes teatrales, y un guion marcado que define muy bien a los personajes. Sobre todo a esa Cris -su personaje- venida a menos, a punto de alcanzar la menopausia, que es tan sumamente insoportable que incluso resulta graciosa, y ella no lo sabe.
-El público que asiste a «Madame Noir» participa en el concierto: ¿no les hará pasar vergüenza?
-Para nada. Está teniendo una respuesta muy buena, pensaba que el publico se iba a cortar muchísimo. Y al final resulta que los asistentes levantan la mano para que los escojamos. Es maravilloso.
-En el 2009 innovó trabajando con una orquesta sinfónica, y ahora lo hace con un «mix» de música y comedia: ¿conoce ya el próximo capítulo de su carrera?
-Hay que evolucionar y moverse. Llevo veinte años en el mundo de la música y no tengo ni idea de nada. Eso quiere decir que nunca se deja de aprender.
-Mónica Naranjo es una artista que siempre ha jugado mucho con su imagen, sus primeros planos o su estética. Sin embargo, ahora su belleza resulta más sutil que hace ya algunos, ¿no?
-Claro. Hablábamos de una evolución y la imagen siempre la he cuidado muchísimo. He intentado también acompañarla de musica, sin eso no rula. Cuando estoy creando un proyecto, estoy también ideando una imagen.
-Ha vendido casi nueve millones de discos, principalmente en Europa y América, sin embargo ¿en casa la cosa es diferente?
-A veces pienso que en lo musical yo no he acabado de cuajar en España. Yo era la niña de 19 años que tenía el pelo de dos colores y una imagen que a día de hoy resulta un poco friki. Hacía música disco en castellano, que era una locura. Siempre he ido un poco al revés. Era así como me sentía. En América ha ido siempre bien todo, sobre todo en las radios. Allí me pinchan constantemente. Aquí, nunca. Mi música no es políticamente correcta para un país como España. Pero esto resulta muy respetable, simplemente es una cuestión de gustos que hay que entender.
A CORUÑA | Mañana | Palacio de la Ópera | 21.30 horas | Precio: de 30 a 48 euros
Fuente: Javier Romero para La Voz de Galicia