| "En lo más alto hace mucho frío" (Diario de Navarra) |
| Escrito por Aldebaran | ||||
| Viernes 28 de Octubre de 2011 09:37 | ||||
Madame Noir es la obra musical protagonizada por Mónica Naranjo y basada en los backstage de los años 40 y 50 del cine negro. El show en directo más íntimo y personal de Mónica Naranjo llega al Baluarte el sábado 29.
Sobrevivió, sí, como la canción que la lanzó a la fama, aunque se reinventó para hacerlo. Mónica Naranjo Carrasco (Figueras, 1974) dejó ese look agresivo y bicolor por otro basado en un solo tono: el negro, o Noir, en francés; dejó las luces estereoscópicas y las lentejuelas por el foco íntimo y la seda. Mañana, día 29, en el Baluarte de Pamplona.
Dice que se inspira en el glamour del cine negro. ¿Es aficionada al género? El cine negro fue una manera de escenificar a las actrices y a los actores de manera muy enigmática, con un tipo de fotografía que ha sido una de las mejores que ha habido de cine. La que más favorecía. Me gusta el cine negro, es maravilloso, y los diálogos estaban llenos de mucho trato emocional.
Noir es también un tipo de chocolate, el Fondant, el más oscuro. ¿Si fuera un chocolate sería ése? Mira, a mí lo relleno me llama mucho la atención. Yo, todo, a lo grande. Hoy, por ejemplo, me han dado una onza que estaba rellena de delicia de pétalos de rosa.
¡Caray! Flipante. Y me decía mi amiga: "No, llévate la cajita". No, quédatela tú, cariño, porque me veo delante de la tele y zampando.
Pero usted no es de las de "antes muerta que con chándal". No, por Dios. El chándal, los vaqueros, las camisetas... son prendas habituales en mi armario y, además, abundantes. En el día a día, en mi casa, soy una mujer terriblemente sencilla. Terriblemente cómoda en cuanto a mis aficiones. Eso requiere ir muy amplia y sin miedo a mancharme. Mira, mi hijo ya es mayor, pero seis perros y dos gatos, ya te aseguro que dan para mancharte mucho.
¿La gira le da o le quita energías? Estar de gira es duro. Y más cuando yo llevo de gira prácticamente desde que volví a los escenarios, con distintos espectáculos. Cansa, pero al mismo tiempo te llena. El escenario consume mucho.
Quien vaya al Baluarte buscando aquella Mónica Naranjo que era un torrente de voz, un poco loca y ese pelo bicolor... Eran otros tiempos. En aquella época yo era una niña. Ya no lo soy. Tengo unos cuantos añitos más. La vida nos ubica. Ahora mismo estoy en un momento en el que disfruto mucho de cada cosa que hago. Antes lo sufría más, por falta de conocimiento. Hoy, cada vez que salgo de casa salgo a disfrutar.
Y en este período de tiempo ha cantado con gente muy importante, como Pavarotti, Mina, Tom Jones... ¿eso le va curtiendo? Sí. Yo creo que conforme van pasando los años nos van curtiendo, sobre todo si te encuentras por el camino a gente tan generosa como esa, que te enseñan. Queriendo y sin querer.
¿Un momento en especial? Cada uno de mis compañeros me ha hecho vivir sensaciones inexplicables. Posiblemente con el que yo he rozado el estado de nirvana, la primera vez que lo oí cantar a mi lado, fue Luciano [Pavarotti]. Eso ha sido una vivencia que es difícil de describir con palabras. Todo la piel, todo el pelo, de gallina. Estaba en frente de un fenómeno de la naturaleza.
Y usted, ¿ha pasado ya de aprender a enseñar? Noooo. ¡Lo que me queda! Cada día me doy cuenta que menos sé. Esto avanza muy rápido y yo soy muy lenta.
También tuvo periodos en los que desapareció del mapa, que le estresó el éxito. Es que fue todo muy rápido. Yo me fui de mi casa con 17 años. Con 19 años ya vivía en México, ya era un fenómeno en ventas y social en toda América Latina, y en la Costa Oeste de Estados Unidos. Imagínate lo que supone eso para una cría de 19 años. Así hasta los 27 sin parar. Fueron años duros, de muchísimo trabajo, muchísimo sacrificio y difícil de asimilar. Pasas de vivir en un pueblo a una gran capital en medio de uno de los sueños más deseados en esta industria: llegar y besar el santo. Eso me tocó a mí. Por un lado es bueno porque lo he vivido muy joven. Me he dado cuenta que en lo más alto hace mucho frío.Y me he dado cuenta joven. La vida se ha portado muy bien conmigo, para qué nos vamos a engañar.
Y ahora es jurado en un programa de televisión, Tu cara me suena. ¿Un divertimento que se permite? Yo había trabajado ya en televisión en México hace mucho años. Cuando me invitaron a participar dije: "Esto tiene que ser super divertido". Es una terapia para mí porque voy a pasármelo muy bien, a disfrutar de unos compañeros cojonudos y es como cargar las emociones. La risa es la mejor de las medicinas.
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